Nada, como si el tiempo hubiera paralizado mi corazón, no siento nada. Soy como un fantasma que deambula sin rumbo entres mares de personas.
Solo quedan cenizas de aquella chispa que tenía dentro. Solo queda un frío que no me permite recuperar mis recuerdos. Solo queda un silencio que amanece en cada una de mis mañanas entre mis sabanas.
Nada, como si las estrellas hubiera caído de mi firmamento, no queda nada. Aunque grite al universo y llene rincones de palabras, la frialdad todavía es mi huéspeded ...
Entre las luces y las sombras de esta ciudad, camino buscando algo de mi pasado e intentando recolectar alguno de tu recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario