Entre el frio de
la madrugada y el despertar de un nuevo día, me siento al borde de un peldaño
para recordar el trazo de tu sonrisa. Mis manos vacías extrañan la eternidad de
tus abrazos.
Cierro mis ojos
para volver a encontrarte entre sueños. Nunca te pedí que te quedaras porque temí
que te irías. Siempre disfrace mis palabras y creí que el silencio era la mejor
opción. Pero aquí estoy entre mares de estrellas dibujando nuevamente tu rostro.
Y aquí sentado
buscando tus recuerdos mientras la noche desaparece para regalar un nuevo día,
me doy cuenta que el silencio no fue mi mejor aliado.
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