El humo amargo de los cigarrillos oscurecen cualquier esbozo de claridad y traen tus memorias a mi soledad. Y aunque me esconda en los rincones más perdidos del mundo, el fantasma de tus recuerdos siempre vuelve a mi. Cada vez que mi día vuelve a la normalidad, cuando la tranquilidad es el mayor invitado, aparece tu mirada inundado mi mundo de tus imágenes.
Batallo con el tiempo para descubrir el modo de volver atrás, averiguar como retrasar sus agujas y estar enfrente de tu rostro por una vez más.
Pero se que no podre acariciar la victoria en esta guerra y que soy el triste perdedor...
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